Lunes, 4 de la mañana: entre escuchar música, jugar Pokemon en mi laptop y darle unas vueltas al informe en el que estoy trabajando se me ha pasado la madrugada (evidentemente, jugar Pokemon ha ocupado el 99% de ese tiempo).
Ya no puedo dormir: tengo una reunión a hora y media de mi casa a las 10 de la mañana. Eso implica (!oh sí! sé algo de matemática), que debo salir de casa a las 8:30 máximo para llegar a tiempo. Ello implica (asómbrate) que, al paso que yo hago las cosas, debo meterme a bañar a las 7. Ello a su vez significa que si duermo ahora podré dormir 3 horas, PERO: a) no he ni tocado el informe y la fecha de entrega se acerca; b) mi playlist está muy bueno y quiero seguir escuchando y c) ¿en serio piensas que te vas a despertar a las 7 de la mañana? ¡JA! ilusa, despertarás a las 8:30 con las justas y llegarás tarde como siempre...
Es así como llega las 6:30 y me dirijo a bañarme....aún no tengo sueño. Entro a la ducha y hago lo mío, pero de pronto el agua se torna más y más fría. (¡oh no! *inserta música de horror*). Dado que recientemente se malogró la terma asumo que lo mismo volvió a pasar, y así, congelada hasta el último pensamiento, voy a comprobar el estado de aquel instrumento que convierte el agua impensablemente fría, en tolerable para mi existencia.
Falsa alarma...."la terma simplemente quería descansar un rato mientras te estabas bañando, ahora puedes continuar"
No hay ropa limpia, no encuentro mi pantalón y me veo obligada a usar zapatos incómodos porque son lo único que combina con lo único que tengo (que encuentro) para ponerme (pobre niña rica).
Lunes, 8:30 de la mañana: salgo con valentía a la calle (se necesita harrrto valor para salir con este frío...¿o no?) y me dispongo a caminar las 5 cuadras que me separan del paradero. Aún no tengo sueño. Descubrimiento de ese momento: había "llovido" (esa lluvia limeña, que es un remedo de lluvia, pero que igual moja). Las pistas y veredas estaban mojadas. Yo estaba (estoy) en zapatos poco estables y en dudoso equilibrio. La receta era perfecta para una estrepitosa caída.
A medio camino, intentando no resbalar y sacarme la miércoles, recordé a una señora en Cajamarca que subía y bajaba por los senderos de los cerros en la comunidad campesina de Michiquillay donde vivía, como si fueran de firme y plano asfalto mientras yo luchaba porque la gravedad no me venza: el secreto es dar pasos cortos pero rápidos, rodillas ligeramente flexionadas....¡sí se puede!
Lunes, 8:50 de la mañana: llego viva al paradero.
Lunes, 9:34 de la mañana: llego al cruce de la Av. La Molina con Javier Prado...es momento de tomar otra combi que me deje en mi destino.
Lunes, 9:40 de la mañana: me bajo cinco cuadras más allá del punto de reunión porque no sabía dónde debía bajarme. Me dispuse a caminar en mis cómodos zapatos...al menos el suelo estaba seco. Estoy molesta, pero sin sueño.
Lunes, 9:50 de la mañana: entro a la oficina donde tenía la reunión. ¡¡SIIIII!!! ¡¡Llegué temprano!! No veía a nadie conocido....¡¡Llegué primera!!
Lunes, 9:52 de la mañana: me informan que la reunión se había postergado para el viernes....mi jefa había olvidado reenviarme el mail.
Lunes, 11:04 de la mañana: Llego a mi oficina en el centro de Lima. Tarde, como siempre. Ahora sí que tengo sueño.
lunes 23 de agosto de 2010
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1 Cosas que otros dicen al respecto:
oh por dios moniii!!!! =( pobre u.u
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